• Hugo Cabrera

Carlos Arellano y esas canciones en New York




Puebla, Puebla; 16 de septiembre 2020. Era 1992 y la aparición del SIDA como una nueva enfermedad cambiaba las formas de relacionarnos. Las antenas parabólicas, la música por televisión y la proximidad a un cambio de siglo permeaban en el contexto social occidental, además de la constante búsqueda del llamado sueño americano. El fenómeno de la migración hacia Estados Unidos se focalizaba en la Mixteca poblana, más que en otras regiones del estado. Quizá por ello, la entonces Universidad Autónoma de Puebla otorgó tres becas para producir una serie de programas de radio llamados Poblanos en New York, música y crónica a través de la radio, cuyos beneficiados fueron Queta Silva, Óscar "El Gallo" López (q.e.p.d.) y el cantautor Carlos Arellano, quien logró realizar 15 canciones que nunca fueron grabadas en un disco.

"Fueron 15 programas de 15 minutos los que se realizaron, creo. Lo primero fue recorrer la Mixteca poblana, Acatlán, Izúcar de Matamoros y otros lugares. Luego sucedió el primer viaje a NYC, que duró 17 días. A través del Consulado, obtuvimos datos de líderes naturales de la comunidad de poblanos en NYC; un primer referente fue la liga de fútbol que funcionaba en el verano como una cohesión social relevante; al estilo mexicano, había puestos de comida y se reunía mucha gente para ver los juegos", rememora el cantautor Carlos Arellano que para entonces ya había viajado a España y sacado sus discos Canciones domésticas y el baile de las cosas.

'Yo acompañaba a Queta y Óscar a las entrevistas, y cosas que me significaban las tomaba, me las 'robaba 'para hacer canciones. Mi intención era contarlas en primera persona, hice ajustes de rimas y cosas de métrica, pero en general eran sus palabras. Fueron tres canciones que se salieron de ese esquema e hice a manera crónica, en especial una que nombré Tres poblanos en New York". Regreso a Puebla Después de un primer viaje, al regresar a Puebla, tocó producir las entrevistas. Los dramaturgos Marko Castillo (q.e.p.d.) y Víctor Puebla dramatizaron los programas de radio, que se grabaron y masterizaron en una radiodifusora de la familia Mastretta. Hubo una intención de grabar el disco con las canciones que se hicieron durante el primer viaje a New York, pero nunca se logró.

El cantautor Carlos Arellano dice que tiene 6 canciones producidas y que si hubiera la oportunidad de retomar la idea del disco, habría que incluir al menos tres canciones más, abordando el tema de los llamados Dreamers, hijos de migrantes, nacidos en EUA, que en ocasiones son deportados y no son de aquí ni de allá. Las canciones hacen referencia a los que deportan y ya no tienen cabida en el pueblo cuando regresan y a los centroamericanos que cruzan México para llegar a EUA.

Las canciones

Carlos Arellano hace un esfuerzo por recordar las canciones. Son muchos los años que han pasado desde que las compuso y pocas las ocasiones en que las ha presentado. Una de esas ocasiones nació en el año 2018, su primera vez en el escenario del tianguis de culturas alternativas más grande de Latinoamérica: el Tianguis cultural del Chopo, en el año 2018, donde interpretó gran parte de esas canciones dentro de la programación del Festival Vías Alternas, organizado por el Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos y Subterráneos.

"En el disco de La Jauría, incluí la canción Todo te puede pasar. Había muchos problemas de violencia en NYC, un asunto que después se compuso, pero en esos años estaba muy presente".

"Hay otra canción que es un bolero, una historia muy fuerte. Logramos entrevistarnos con una persona enferma de SIDA, en etapa terminal, que estaba dispuesta a la entrevista y muy mal de salud. Nos contaba cómo se sentía y finalmente reivindicaba su vida. Platícame, se llamaba la canción".


"Tantito quiero que venga, tantito quiero que no: así titulé una de las canciones, y fue resultado de una entrevista a una señora de la Mixteca, que tenía tres años de no ver a su esposo. Le preguntaron si lo extrañaba y ella respondió:

-Tantito sí y tantito no.

Cuando le preguntaron por qué sí y por qué no, respondió:

-Sí porque lo extraño, aunque siempre estaba aquí de borracho. No porque nos manda dinero. Igual sigue de borracho, pero al menos tiene dinero".

"Solo estoy de paso es otra canción que compuse cuando conocimos a un señor en los campos de juego en NYC, quien tenía 40 años de haber llegado y era originario de Piaxtla, además analfabeta y una peculiar forma de expresarse. Cuando le pregunté si no extrañaba su pueblo, me respondió:

-Yo solo estoy aquí de paso".

"Julio Sierra llevaba una liga de futbol, se casó con una puertorriqueña. La canción que compuse a partir de su entrevista pretendía ser un son. Narré su historia pensando en un símil con el futbol: la vida es como un balón que rueda y rueda, y como en el futbol a veces ganas y otras te golean". New York "Llevo casi 30 años viviendo en San Baltazar Tetela y pienso en New York como la ciudad de películas; en ese primer viaje había un antojo por ver los clubes de jazz, Wall Street, el Soho, muchos lugares donde estar, muchos antojos. Llegué con muchas expectativas a NYC, por estar en una ciudad abundante, en una ciudad que no duerme. Yo llegaba en las noches cansado y Óscar López me decía:

-¿Cómo? ¡¿Vas a dormir?! ¡Estamos en New York!

Se sacaba de onda conmigo porque no le aguantaba el paso, su trajín. Claro que uno piensa en volver".

Así concluye Carlos Arellano.



Por Hugo Cabrera - Subterráneos, para PUEBLAYORK