• De la editorial

Angelo Cabrera: dreamer, activista, líder comunitario y experto en políticas públicas



Es originario de la región de Tehuacán, San Antonio Texcala municipio de Zapotitlán Salinas. En los noventas, a edad muy temprana, decidió migrar para Estados Unidos. Su camino, como el de muchos migrantes, no fue fácil: antes de poder llegar a la nación del norte, Angelo tuvo que enfrentarse con un engaño de parte del coyote que según iba a cruzarlo, dejándolo a su suerte en la frontera. Fue así como vagó por un año en las calles de Tijuana desamparado en espera de poder cruzar, hasta que un primo se enteró de la situación y lo mandó a traer. Cuando llegó a Nueva York, el Bronx se hizo su lugar de residencia, pero aquí apenas comenzaba esta historia que, como cualquiera pudiera pensar, no fue sencilla. Angelo tuvo que pasar por muchas situaciones injustas; la primera de ellas, y me atrevo a decir que la primera de muchos de los que migramos sin documentos, fue la explotación laboral.

El primer trabajo que intentó fue en el rubro de la construcción, un oficio bastante pesado para alguien que a su edad decide cambiar de trabajo. Después llegó a un supermercado donde lo obligaban a permanecer de seis de la mañana a doce de la noche para acomodar las cosas del sótano y por la noche, ya sin gente, limpiar la tienda. Los patrones lo dejaban encerrado todas esas horas para que no pudiera salir sin comida y sin agua. Él pensaba que esto era normal, pues otro factor que potencia estas situaciones es la desinformación hacia las comunidades migrantes.



A los 19 años, cansado de esta vida, decidió salir de ese “trabajo”, sus patrones olvidaron cerrar con llave el sótano donde lo explotaban y corrió a buscar nuevas oportunidades en Manhattan, donde encontró a su amiga Angela, una mujer surcoreana que estaba estudiando en la ciudad. Como pudo, le dio a entender su situación y ella le ayudó a conseguir un nuevo trabajo. Esta relación de amistad es clave en la historia de Angelo, pues fue ella quien lo registró en La Guardia Community College para tomar clases nocturnas que le permitieran acreditar su preparatoria en los Estados Unidos. Nos cuenta que fue un reto difícil, pues tuvo que estudiar el idioma y también la prepa, todo esto de forma paralela. Tras concluir este paso se trazó la universidad como siguiente meta, pero nuevamente se enfrentó a las trabas que impone este país si eres indocumentado. Fue tanta la insistencia de su parte para que lo dejaran estudiar que aceptaron su ingreso. Ahí estudió para Técnico en Programación. Durante su paso por la Universidad, se percató de la poca presencia de los mexicanos en los espacios académicos del país, por lo que en 1997 empezó un movimiento estudiantil que invitaba a los mexicanos a estudiar. Lo que arrancó como un pequeño movimiento se convirtió en algo muy grande y significativo para la comunidad, ya que cuestionaba la idea de la universidad como aspiración restringida a unos cuantos. Apelaba a que todo el sistema de educación superior abriera oportunidades para las y los migrantes indocumentados que tuvieran la inquietud de estudiar.

En ese tiempo se lograron abrir muchas plazas; hasta que sucedió el ataque a las Torres Gemelas, en 2001. Después del atentado, el gobierno de Estados Unidos empezó a plantear regulaciones en los espacios universitarios, que obligaban a los estudiantes indocumentados a pagar por su educación lo mismo que paga un estudiante extranjero, pero sin el derecho a obtener una visa de estudiante ni el derecho a un medio tiempo de trabajo o la oportunidad de viajar. Tras diversas protestas y negociaciones lograron aprobar una legislación en Nueva York que permitió a estudiantes indocumentados asistir a la universidad y pagar la colegiatura de In-State-Tuition en el sistema universitario de CUNY y SUNY (Colegiatura del Estado).

Angelo se dio cuenta de que este movimiento debe prevalecer y seguido a esto, junto con otros colegas, fundó MASA, que al momento de su creación significaba Mexican-American Student's Alliance, pero al pasar de los años se quedó solo con el concepto de MASA, como un referente a la expresión “movimiento de las masas”. Su cuartel se ubica en el Sur del Bronx en la 148st y 3rd Av. Su objetivo es incentivar a las y los mexicanos, así como a méxico-americanos a tomar partido por la educacion para aspirar a más y mejores oportunidades de este lado de la frontera. Ya creada MASA, Angelo decide ingresar una vez más a la universidad, pero esta vez estudiando políticas públicas, para poder llevar esta organización de manera más preparada.



Angelo es un gran trabajador comunitario, se ha dedicado al servicio público en nuestra comunidad latina apoyando, creando y promoviendo programas de educación en muchas organizaciones no lucrativas. Su colaboración con instituciones gubernamentales y educativas lo llevaron a crear varias estrategias para promover la educación universitaria entre la comunidad recién migrante en Nueva York y en México, y con la comunidad retornada. Ha colaborado con CUNY, el Consulado de México, DOE, MOIA y la Oficina del Censo entre otros. También es fundador de escuela Charter American Dream School y miembro de la junta de directores de dicha escuela. En México, Angelo ha colaborado con la Benémerita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) creando programas de apoyo para DREAMERS retornados y otras organizaciones que atienden las necesidades de la migración en retorno. También ha apoyado a su comunidad en la creación de bibliotecas públicas.


Con su trabajo ha participado en varias ponencias académicas, reuniones de trabajo con políticos e instituciones de gobierno México y EEUU, además de hacerlo merecedor de varios reconocimientos locales, nacionales e internacionales. Su historia, Angel de la Educación se ha presentado en varios medios de comunicación nacional e internacional como People Magazine en Español, Telemundo 47, Univisión 41, New York Times, Primer Impacto y Despierta American, entre muchos otros.


Actualmente, Angelo trabaja en la Universidad de Baruch College con el proyecto de investigación de la Iniciativa Mexicana por la Acción Diferida (MIDA por sus siglas en inglés).


Nos dicen que del otro lado de la frontera también hay sueños, pero que la falta de oportunidades nos hace migrar en condiciones precarias; invita a las y los jóvenes de Puebla a tratar de venir por las vias legales, apostar a la educación y poder trazar un plan, y así no romantizar el sufrimiento que viven nuestros paisanos al venir a este país, ya que venir sin nada hace que la migración sea un proceso traumático para todos los que la viven.


Por Audry Bustos para PUEBLAYORK

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